Logró convertirse en un hombre blindado.
Primero fortaleció su cuerpo. Su fuerza y su poder muscular hasta el límite humano, y aún más. El hombre físicamente más poderoso que existía.
Luego reforzó su mente. Sus blandas emociones fueron reemplazadas por una lógica fría e inquebrantable. Los sentimientos fueron dejados atrás. Era necesario. Despojada de influencias desequilibrantes, su inteligencia aumentó y se tornó sabiduría, la que, con la experiencia, terminó en astucia.
Miró a su alrededor. A esa humanidad que había dejado atrás.
Ahora estaba solo.